DERECHOS DE LOS NIÑOS ADOLESCENTES!

Del 16 al 20 de noviembre se lleva adelante la Semana de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia bajo el lema “A 15 años de la sanción de la Ley Nacional N° 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. PROMOVIENDO DERECHOS CONSTRUIMOS CIUDADANÍA»

Derechos de niños, niñas y adolescentes

Ley 26.061

Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a la vida, a la intimidad, a la salud, a hacer deporte, a jugar. 

Las normas les dan una protección especial.


Protección legal


¿A quiénes protege la ley?

A los niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años de edad.


La ley los protege para que puedan disfrutar y ejercer en forma plena y permanente  todos los derechos reconocidos por las normas nacionales y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. 


Derechos


¿Cuáles son los derechos de las personas menores de edad?

  • A que se proteja su vida y se respete su intimidad.
  • A la salud.
  • A hacer deporte, a jugar y disfrutar de un ambiente sano.
  • A no sufrir humillaciones ni abusos de ningún tipo.
  • A que se respete su honor y se proteja su imagen.
  • A tener su documento, su nombre, su nacionalidad y su propio idioma.
  • A que se respete la forma de ser de su lugar de origen.
  • A conocer a sus padres biológicos y mantener un vínculo con ellos aunque estén separados o alguno se encuentre en prisión, salvo que ese vínculo pueda provocarle daño.
  • A tener una familia alternativa o adoptiva  que los críe cuando no puedan tener contacto directo con sus padres.
  • A recibir educación pública y gratuita en todos los niveles, respetando su derecho a ingresar y permanecer en una escuela cerca del lugar donde viven.
  • A gozar de los beneficios de la seguridad social.
  • A expresar sus opiniones en la familia y que sean tenidas en cuenta tanto en la familia como en la escuela, considerando su grado de madurez.
  • A asociarse con fines culturales, deportivos o políticos siempre y cuando esas asociaciones o grupos estén sólo integradas por niños, niñas o adolescentes.


¿Qué otros derechos tienen los adolescentes a partir de los 13 años?

  • A trabajar, siempre que no esté en peligro cualquier aspecto de su salud.
  • A casarse. Si tiene menos de 16 años necesitan la autorización judicial. Si ya cumplió 16 años, sólo hace falta la autorización de sus representantes legales.
  • Entre los 13 y 16 años puede decidir por sí mismo sobre la realización de cualquier tratamiento,  siempre que no sea de tipo invasivo y no se ponga en riesgo su vida ni su integridad física. Si el tratamiento pone en riesgo su salud deben intervenir sus progenitores.
  • Si es mayor de 16 años se lo considera como un adulto para todas las decisiones que se refieren al cuidado de su cuerpo.
  • Si es mamá o papá a partir de los 13 años, puede decidir y realizar por sí mismo todas las tareas necesarias para el cuidado de sus propios hijos. Está prohibido que cualquier institución educativa, sea pública o privada, los sancione o discrimine por atravesar un embarazo o haber sido mamá o papá adolescente.


¿Qué derechos especiales tienen al nacer?

  • A ser identificados en forma inmediata para que puedan ser inscriptos en el Registro Civil.
  • Si la madre o el padre no tienen documento, el Estado debe hacer lo que sea necesario para la identificación del recién nacido. El trámite es gratuito.


¿Qué derechos tienen ante la justicia?

  • A participar en todo procedimiento judicial en el que estén involucrados.
  • A ser escuchados y a que se considere su opinión al momento de tomar la decisión referida a ellos.
  • A tener un abogado, preferentemente especializado en cuestiones de niñez y adolescencia aunque no puedan pagarlo.


¿Qué significa que todo lo que se decida sobre niños debe basarse en el principio del interés superior del niño, niña y adolescente?

  • Es lograr que todos los derechos y garantías que se les reconocen sean disfrutados en forma integral, simultánea y con un máximo nivel de satisfacción.


¿Quiénes deben protegerlos? ¿Quiénes están obligados a que la ley se cumpla?

  • Las familias, que deben asegurarles el disfrute pleno de sus derechos.
  • Todos los organismos del Estado que tienen como prioridad protegerlos y auxiliarlos en cualquier situación y deben hacerlo con preferencia al resto de la sociedad.
  • La comunidad en general por razones de solidaridad. Por eso la ley permite que cualquier ciudadano que sepa que no se respeta la ley se presente a la justicia para pedir que se tomen medidas urgentes para que los niños, niñas y adolescentes afectados puedan gozar de sus derechos.



¿Quiénes tienen ciertas obligaciones especiales respecto de los niños, niñas y adolescentes?

  • Los que trabajan en escuelas públicas, colegios privados y centros de salud deben comunicar cualquier violación a sus derechos a la autoridad más cercana.
  • El funcionario que recibe la denuncia debe:
  • Iniciar el trámite en forma inmediata.
  • Prevenir cualquier tipo de daño en el menor.
  • Buscar que se reparen los daños que haya sufrido.
  • El trámite es gratuito. Si el funcionario no lo hace, tiene responsabilidad penal.


¿Cuáles son los órganos de la administración pública encargados de la protección de los niños/as y adolescentes?

  • La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.
  • El Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia.
  • El Defensor de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Asesora a los menores, a su familia y recibe todo tipo de denuncias.


Medidas de protección integral

¿Qué son las medidas de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes?

  • Son decisiones para protegerlos cuando sus derechos son amenazados o violados.
  • La amenaza o violación al derecho puede venir del Estado, de cualquier persona o del propio menor. 


¿Cuáles son las medidas de protección? Algunas son:

  • Mantenerlos con su familia.
  • Incluirlos en programas que busquen fortalecer y apoyar a las familias.
  • Darles ayuda económica si hay necesidades básicas insatisfechas, falta de vivienda o dificultades  económicas, para mantener los vínculos familiares y lazos afectivos.
  • Incluirlos en programas de asistencia integral a la embarazada.
  • Darle tratamientos médicos, psicológicos o psiquiátricos a cualquier menor que lo necesite o a sus padres.


Medidas de protección excepcionales


¿Hay otro tipo de medidas de protección?

  • Sí. Se llaman excepcionales porque sólo se admiten cuando los menores están privados de su familia o tienen familia, pero es conveniente que no estén con ellos teniendo en cuenta su interés y beneficio. 


¿Cuáles son las medidas de protección excepcionales?

  • Estar por un tiempo en otro ámbito familiar pero con personas vinculadas a ellos. 
  • Por excepción, pueden convivir con un grupo distinto al de su familia. 

En ese caso, se debe considerar:

  • Que sea por el menor tiempo posible.
  • Que se rencuentre con su familia y grupo comunitario cuanto antes.
  • Que continúe yendo a la escuela.


¿Cuáles son los requisitos para que se permitan estas medidas?

  • Que antes se hayan cumplido las medidas de protección integral.
  • Haber tenido en cuenta la opinión de los menores.
  • Mantener la convivencia entre los hermanos.
  • Que la autoridad que toma la medida excepcional informe dentro de las 24 hs al juez de familia  que corresponda.


¿Hay medidas que no pueden ser tomadas respecto de los niños, niñas y adolescentes?

Sí.
Nunca puede emplearse como medida de protección la institucionalización de un niño, niña o adolescente porque no tenga recursos materiales.


Nunca una medida de protección excepcional puede ser la privación de libertad.

LOS SUEÑOS DEL SAPO

Una tarde un sapo dijo:

–Esta noche voy a soñar que soy árbol.

Y dando saltos, llegó a la puerta de su cueva. Era feliz; iba a ser árbol esa noche.

Todavía andaba el sol girando en la rueda del molino. Estuvo un largo rato mirando el cielo. Después bajó a la cueva, cerró los ojos y se quedó dormido.

Esa noche el sapo soñó que era árbol.

A la mañana siguiente contó su sueño. Más de cien sapos lo escuchaban.

–Anoche fui árbol –dijo–, un álamo.

Estaba cerca de unos paraísos. Tenía nidos. Tenía raíces hondas y muchos brazos como alas, pero no podía volar. Era un tronco delgado y alto que subía. Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome las hojas. Creí que lloraba, pero era la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio, subiendo, con las raíces sedientas y profundas. No me gustó ser árbol.

El sapo se fue, llegó a la huerta y se quedó descansando debajo de una hoja de acelga.

Esa tarde el sapo dijo:

–Esta noche voy a soñar que soy río.

Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos sapos formaron rueda para oírlo. –Fui río anoche –dijo–.

A ambos lados, lejos, tenía las riberas. No podía escucharme. Iba llevando barcos. Los llevaba y los traía. Eran siempre los mismos pañuelos en el puerto. La misma prisa por partir, la misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos llevan a los que se quedan. Descubrí también que el río es agua que está quieta, es la espuma que anda; y que el río está siempre callado, es un largo silencio que busca las orillas, la tierra, para descansar. Su música cabe en las manos de un niño; sube y baja por las espirales de un caracol. Fue una lástima. No vi una sola sirena; siempre vi peces, nada más que peces. No me gustó ser río.

Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre cuatro palitos que señalaban los límites del perejil.

Esa tarde el sapo dijo:

–Esta noche voy a soñar que soy caballo. Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos sapos lo escucharon. Algunos vinieron desde muy lejos para oírlo.

–Fui caballo anoche –dijo–. Un hermoso caballo. Tenía riendas. Iba llevando un hombre que huía. Iba por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda la pampa bajo el látigo. Oía latir el corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ojos de caballo en el agua. Me ataron a un poste. Después vi una estrella grande en el cielo; después el sol; después un pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo.

Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente dijo:

–No me gustó ser viento.

Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente:

–No me gustó ser luciérnaga. Después soñó que era nube, y dijo:

–No me gustó ser nube.

Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.

 –¿Por qué estás tan contento? –le preguntaron.

Y el sapo respondió:

–Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que era sapo.

IDENTIDAD.

Tenés derecho a que se respete tu identidad y a sentirte bien con tu color de piel, tu pelo, tus ojos y todos los rasgos de tu persona. A nadie, chico o grande, se debe discriminar por su religión, su cultura o su origen racial. Así aparece en el artículo 30 de la Convención Internacional sobre los Derechos de la Infancia.