Nuestros Embajadores

Por Jorge Daneri*

Los entrerrianos tenemos ejemplos buenos de embajadores sin tiempos y así siempre con nosotros.

Son de aquellos que nos representan en la diplomacia del arte de vivir, luminosos, como un regalo hacia los demás humanos seres y los de la madre tierra.

Juan L. Ortiz en » Para que los hombres… no tengan vergüenza de la belleza de las flores, para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles o profundas de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo por penetrar el mundo, con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños. … y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada, para que las cosas no sean mercancías, y se abra como una flor toda la nobleza del hombre: iremos todos hasta nuestro extremo límite, nos perderemos en la hora del don con la sonrisa anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra» (1)

Elio Leyes conmueve en 1995, como escrito ayer «… Queremos decir que atravesamos una crisis de valores y que la misma nos desvaloriza, nos hace, al mismo tiempo, miedosos e indiferentes, incrédulos y pesarosos. Un criollo diría que nos hemos sentado en la retranca, que porfiamos por ser o parecer malos, que la maldad es el signo de la índole social. Y es porque estamos encerrados en el caracol de lo económico, que eso sí padece el síndrome crítico porque está regido por los angurrientos, por los desaprensivos, por los acaparadores, por los imperios materialistas. … No hay más que asomarse al mundo de la cultura y al de la ciencia, a ese universo distinto de los que piensan hondo y hacen versos, al de los que cantan y hurgan en las raíces inmortales de lo telúrico, al de los que con los pinceles y la paleta, o el buril redescubren la luz y el calor perdidos por los ciegos mortales y metales y llegan al espectro o la arco iris, para hallar otra humanidad y con ella otra esperanza» (2). 

Y con Gloria en «Los Pájaros»… «Si entendiéramos el vocabulario de los cantos, si escucháramos la voz del picaflor y del hornero, de la calandria, o tal vez la golondrina vagabunda, entonces tendríamos un corazón con alas sobre el mundo». (3) Son tres, solo tres, representan cientos, quizás miles de seres de la cultura social y política de esta provincia que sostienen la diplomacia del alma y la madera dura de los seres sanos, de bien, como la canción de Sandra Mihanovich «Honrar la vida» que nos introducía en aquel espacio radial como sagrado en las reflexiones de Guillermo Alfieri, honrar la vida como Beatriz Bosch, Adolfo Argentino Golz, Amanda Mayor. 

Y esta casi vital apelación se motiva en anticipar un hecho, también no menor. Si las y los ciudadanos preocupados por el devenir de estos tiempos políticos, acceden en un Kiosco de revistas de la provincia, a la última edición de la Revista Análisis (16-07-20), leerán, por favor, en meditativa calma, dos de sus principales artículos de investigación y la nota de Antonio Tardelli (4); seguramente solo disponemos como ciudadanos de un único «Recurso de Apelación», quizás el último, abrazar cada una de estas historias de humanistas verdaderos como una ética del cuidado ciudadano y democrático. Así, distanciarnos mucho – muy especialmente las juventudes políticas y militantes sociales comprometidos, – es decir, el ubicarse absolutamente en las antípodas de esos otros embajadores solo de diplomas vacíos,» angurrientos, acaparadores» que no representan la belleza de las flores de Juanele, ni la búsqueda de otra humanidad y con ella otra esperanza junto a Elio Leyes, y menos llevan los corazones de los entrerrianos y argentinos como sus pájaros, con alas sobre el mundo. La otra apelación, como proceso judicial penal, está ahora en manos de la justica”. 

Por las calles en paz, no pueden caminar. Los Embajadores con todas las letras, como los anónimos y «los nadie», si lo pueden hacer, mirando a los ojos.

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(1) Juan Laurentino Ortiz. (Puerto Ruiz, 1896 – Paraná, 1978).

(2) Elio Leyes. Canto Esperanzado. (Publicado en El Diario de Paraná, Argentina, en algún día del año 1995).

(3) Gloria Montoya. «Tierra América, Ed. Colmegna. (1935-1996, Paraná)

(4) Antonio Tardelli, Opinión. «De odiadores seriales y emergencias permanentes».

(*) Daneri es abogado, integrante de la Unidad de Vinculación Ecologista (UVE) de Fundación La Hendija de Paraná, Entre Ríos. Miembro de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.